domingo, 7 de marzo de 2010

CÁTEDRA FRANCISCO PALAU - 2010




“Por una presencia testimonial de la Iglesia en el mundo”


Ávila, 19-21 de marzo de 2010


-Programa-

  • Día 19:
18,00 -Apertura y saludo de la Superiora general, Cecilia Andrés
19,00 -Lección inaugural: Presencia de la Iglesia en la sociedad de hoy y cauces de participación (Javier Sancho Fermín, ocd)
20,00- Eucaristía


  • Día 20
8,00- Laudes y Eucaristía9,00 -- Desayuno
9, 45- Marco histórico, social, político y religioso del siglo XIX (L. Javier Fernández Frontela, ocd)
11,30- Descanso12,00- Retos y respuestas de la Iglesia en el siglo XIX (L. Javier Fernández Frontela, ocd.)
13,00- Diálogo con el ponente
14,00 - Comida
16,30- Una respuesta desde la experiencia mística de la Iglesia: Francisco Palau (Mª Dolores Jara, cm)
18,00- Descanso
18,30-La pasión eclesial de Francisco Palau ilumina nuestra realidad (Mª Dolores Jara, cm.)19,15- Diálogo
20- Concierto - oración
21-Cena

  • Día 21

9,00-Desayuno

9,45- Mesa redonda compuesta por: -Camilo Macisse, ocd -José Antonio Izco, ieme -Javier Antolin, osa -Carmen Sara Floriano, y coordinada por Mª José Mariño, cm. 11,45 - Descanso 12-Diálogo
13- Eucaristía

LUGAR DE CELEBRACIONÓN - INFORMACIONES:

CENTRO INTERNACIONAL TERESIANO SANJUANISTA
C/Arroyo Vacas, 3 * 05005-ÁVILA (ESPAÑA) Teléfono +34 920 352250
* Fax +34 920 251694 E-mail: info@citesavila.org * http://www.citesavila.org/
CARMELITAS MISIONERAS

OBJETIVOS DE LA CÁTEDRA EN EL CURSO 2009-10:


Reflexionar sobre la presencia de la Iglesia en el mundo, iluminando el camino con la experiencia mística del Beato Francisco Palau.Profundizar en vivencia mística de la Iglesia en Fco. Palau y en la respuesta que dio en su momento histórico. Iluminar nuestra realidad a partir de la experiencia eclesial de Francisco Palau y encontrar caminos que hagan presente el misterio de comunión hoy.

INSCRIPCIONES: Matrícula - 40 € Estancia- 40 € día

PULSAR AQUÍ >> FICHA DE INSCRIPCIÓN:

miércoles, 2 de diciembre de 2009

"Y vi la Iglesia santa, y sintiéndome unido a ella, mi alma, abatida por su lucha con Dios a favor de la Iglesia, tomó aliento, vida y vigor" MRel


FRANCISCO PALAU, Defensor de la vida (Ester Díaz S., carmelita misionera)

No es que en nuestro entorno social la vida cotice al alza. No. Nos estremece pensar que se la seleccione de la manera que lo hacemos y que incluso legislemos para eliminarla. Al comienzo de su recorrido, al final y cuando no es perfecta, según los esquemas biológicos y por ello comporta problemas o atención específica. No todos estamos de acuerdo con semejante proceder. Cierto. También lo es que tenemos muchos y significativos defensores de la vida. Tanto en la actualidad como entre nuestros ascendientes. Uno de ellos es el formidable compañero de camino, Fco. Palau i Quer: hijo de nuestro pueblo y todo un referente para nosotros.
Palau tomó conciencia de que desde niño poseía el secreto de la vida: el amor. No lo generó él. Tampoco nosotros. Unos y otros nos limitamos a acogerlo. Pero ese rescoldo de vida, puro regalo, reclamó todo el empeño de nuestro buen amigo. Así pudo desplegar sus numerosas posibilidades. Se empeño en buscar vida allí donde se encontrara. Y en vivir semejante aventura desde lo mejor de sí mismo. Estaba seguro que procurarla y enriquecerla contribuía a hacer realidad el mejor de sus sueños. No tenía miedo a perder la existencia, hecha de temporalidad, si con ello se le regalaba la plena y permanente. Era la que ansiaba y priorizaba.
Aunque tiene estaciones de apogeo, a la vida hay que sustentarla de forma continuada. En el día a día insistente e integrado por numerosos y variados reclamos encuentra la débil centella de la vida el pábulo ineludible para su crecimiento. Por ello, el receptor ha de permanecer vigilante y solícito para colaborar en semejante acontecimiento. Eso fue lo que realizó Palau a lo largo de su existencia.
Pese a que él lo desconocía la vida le afloraba constante a través de numerosas manifestaciones. Por fin se enseñoreó de su propia persona. Le transformó, le hizo nuevo: cercano y auténtico, sencillo y profundo, transparente e implicado en situaciones arduas.
Palau es todo un desafío para nosotros: personas que no valoramos la vida en su justa medida, que nos conformamos con mínimos, que merodeamos por los aledaños de las apariencias, de la trivialidad, del sinsentido.
Si la vida es el mejor regalo que hemos recibido, reclama ser vivida con agradecimiento y tesón; con audacia y gozo.

sábado, 28 de noviembre de 2009

ADVIENTO- ESPERANZA



"...Yo escuchaba; estaba en silencio. Y al desaparecer el sol me puse de rodillas, y allí yo esperaba...
– ¿Qué esperas? –me dijo una voz–. ¿Qué haces aquí solo, de noche, en la cima de ese monte?
Me consulté a mí mismo y me dije: 'Sí, yo espero...'

– Yo espero las tinieblas de una noche oscura.
– ¿Qué buscas en las tinieblas?
El corazón y el amor, sintiéndose aludidos, respondieron: Yo amo con pasión inmensa, y espero venga mi Amada".
F. Palau -Mis Relaciones, 910.

viernes, 27 de noviembre de 2009

ADVIENTO. Con Francisco Palau "centinelas de la Historia"

CENTINELA DE LA HISTORIA (Hna. Ester Díaz, c. m.)
Las vertientes que ponen de manifiesto la vida personal son numerosas. Si la persona en cuestión es significativa, tales aspectos adquieren más relieve. Es lo que ocurre con Francisco Palau. Mi intento, hoy, es detenerme en una de sus facetas más interesantes: la capacidad humana y espiritual que poseía para estar enraizado en la historia. La vida no le resbalaba. No se quedaba en la mera apariencia, en lo banal o estaba al tanto de la última noticia para divulgarla, como -con frecuencia- nos ocurre a nosotros, no. Era él quien vivía la vida. Y la vivía a duo, con el Dios de la vida. Hombre despierto donde los haya, estaba y permanecía ojo avizor a lo que ocurría a las personas de su entorno, a los signos de su momento histórico.

Apostado como un centinela, observaba la vida en lo que tenía de más autentico. Mientras acompañaba y atendía con interés la trayectoria humana y evangélica a muchas personas, así como el recorrido de ciertos colectivos, su mirada se deslizaba hacia el horizonte. Con semejante código de autenticidad, de alguna manera, vislumbraba el más allá personal y común. Palau permanecía despierto con el fin de llegar a lo más genuino de la realidad. A vivir en la verdad. Buscaba descubrir las causas, los orígenes a los que respondía la forma de vida concreta personal y de conjunto. Desde ahí resultaba más seguro percibir hacia dónde se dirigía el caminar de su pueblo, el futuro de la historia humana. Dato imprescindible para adecuar su servicio a las auténticas necesidades de su momento histórico, para alumbrar ese futuro. Atención y solicitud que en Palau eran estilo, no improvisación. Al mismo tiempo resultaron preámbulo para activar cambios urgentes en la infraestructura humana y social. Así podría contribuir a dignificar las formas de vida tan depauperadas en su entorno.

Talante de centinela que cualificó su servicio eclesial. Lo humanizaba y lo trascendía de vida plena: la de Dios. Por ello resultaba necesario. Sí, en su estilo de servir, quienes le conocían se percataban de que el Dios a quien servía se interesaba por la situación humana de cada persona, del pueblo. Es más, descubrían que se identificaba con ella. Pueblo de Dios que es la humanidad -de entonces y de ahora-.